
La ex discoteca “Brandy”, ubicada en Roque Sáenz Peña 1156, fue reconvertida por un privado con acompañamiento del Municipio y hoy funciona como un salón de juegos y recreación infantil, con una propuesta destinada a chicos y familias.
Según informó el Municipio, este local fue durante años un foco de conflicto para los vecinos del Bajo de San Isidro, con reiteradas denuncias por ruidos, peleas y descontrol durante la noche. Y había sido clausurado en 2024.
El cambio representa una transformación significativa para la zona, donde un espacio históricamente vinculado a la actividad nocturna ahora funciona como un lugar destinado a las familias, con juegos, celebraciones y propuestas para chicos.
“Acá funcionaba un boliche clandestino que era un problema diario para todo el barrio. Todo lo contrario, a la ciudad ordenada que queremos construir. Queremos un San Isidro donde los vecinos puedan vivir tranquilos, disfrutar de sus barrios y recuperar espacios para las familias”, señaló el intendente Ramón Lanús, tras visitar el lugar.
La transformación edilicia y la puesta en valor del inmueble corrieron por cuenta exclusiva de los nuevos inversores, quienes apostaron por un rubro familiar para cambiarle la cara a la cuadra.
Desde el sector privado destacaron el acompañamiento del municipio para poder destrabar los papeles y abrir las puertas bajo estrictas normas de seguridad.